Académicos del IDS reciben reconocimiento en ceremonia Avanza UC 2025
Académicos del Instituto para el Desarrollo Sustentable (IDS) de la Pontificia Universidad Católica de Chile fueron reconocidos por la adjudicación de proyectos en el fondo interno Avanza UC 2025, en una ceremonia realizada en el auditorio del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini.
El acto reunió al rector Juan Carlos de la Llera, la vicerrectora de Investigación y Postgrado, María Angélica Fellenberg, junto a prorrectores, decanos, directores de investigación y la comunidad académica de la universidad. La instancia combinó el reconocimiento a los equipos adjudicados con una mirada de proyección hacia el futuro de la investigación en la UC.
Avanza UC 2025 es una convocatoria impulsada por la Dirección de Investigación (DINV) en el marco de la Estrategia UC 2026-2030, orientada a financiar proyectos audaces, de frontera y alto impacto en las artes, humanidades, ciencias y tecnología. En su primera edición adjudicó 113 proyectos —el 34% de las postulaciones recibidas—, con ejecución entre marzo de 2026 y marzo de 2027.
Entre los equipos reconocidos se encuentran Mónica Antilén, María Cristina Ravanal, Jonathan Barton, Claudia Pabon y Gonzalo Salazar, quienes lideran o integran proyectos que abordan desafíos clave para el desarrollo sustentable: la recuperación de suelos salinos en el norte de Chile, el reciclaje de baterías de vehículos eléctricos, el desarrollo de modelos de negocio regenerativos para predios ganaderos, y el estudio de las relaciones socioecológicas en territorios de montaña del sur del país.


Proyectos adjudicados AVANZA UC 2025:
Suelos que vuelven a vivir
Mónica Antilén Académica de la Facultad de Química y Farmacia y Directora del Instituto para el Desarrollo Sustentable y María Cristina Ravanal Académica de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales y del Instituto para el Desarrollo Sustentable trabajan en la recuperación de suelos salinos del norte de Chile mediante el uso de biofertilizantes producidos en biodigestores urbanos, combinados con energía solar y agua de niebla. El proyecto apuesta por transformar residuos en recursos y fortalecer la agricultura en zonas áridas, con especial atención al rol de las mujeres en el campo.
El ciclo completo de las baterías eléctricas
Jonathan Barton, Académico del Instituto de Geografía y del Instituto para el Desarrollo Sustentable analiza las geografías actuales y futuras del reciclaje de baterías de litio-ion, con foco en el caso chileno. Mientras la atención pública se centra en la extracción de litio, este proyecto mira más lejos: ¿qué pasa con las baterías cuando terminan su vida útil? El mercado de reciclaje podría crecer de USD 560 millones a más de USD 2.300 millones hacia 2032, y Chile tiene un rol clave que definir.
Medir la regeneración con datos reales
Claudia Pabon, Académica de la Facultad de Economía y Administración y del Instituto para el Desarrollo Sustentable, desarrolla un módulo económico dentro de la plataforma digital BART, que vincula indicadores ecológicos —como suelo, vegetación y biodiversidad— con variables económicas concretas en predios ganaderos. La innovación está en demostrar, con evidencia empírica, que la regeneración ecológica se traduce en mayor rentabilidad y resiliencia.
Reciprocidad entre personas y naturaleza en el sur de Chile
Gonzalo Salazar Académico del Campus Villarrica y del Instituto para el Desarrollo Sustentable, junto a Tomás Ibarra, académico del Campus Villarrica y de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales, como investigador responsable, estudia cómo las redes sociales, los cambios del paisaje y las tecnologías emergentes afectan las relaciones entre comunidades y su entorno natural en los Andes del sur. El proyecto propone un Índice de Contribuciones Recíprocas que permita informar políticas públicas de conservación, reconociendo el rol activo de las comunidades locales e indígenas.
Este reconocimiento reafirma el rol del IDS como un espacio de investigación orientado a la sostenibilidad y la economía circular, y refleja la capacidad de sus académicos para desarrollar proyectos que articulan ciencia, tecnología y enfoque territorial ante desafíos como el cambio climático, la degradación de suelos y la transición energética.

