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El negacionismo y el populismo frente a la crisis socioambiental en Chile

Rocio Cano - SUS1000

2025

Ensayo

Escrito por: Rocío Cano
Profesor: Francisco Urquiza Gómez
Curso: CMD: Sustentabilidad – SUS1000 – Sección 3

Es innegable la creciente crisis socioambiental que vivimos en la actualidad, tanto en el mundo como en nuestro país. Una crisis que se evidencia no solo en temas climáticos, sino también en la política y en la sociedad. Los periodos de elecciones presidenciales tienden a invisibilizar, obstaculizar y simplificar temas vigentes e importantes o, por el contrario, a exacerbar la discusión en torno a estos. Es así como sale a flote el negacionismo climático, el cual pone en duda evidencias científicas, junto con el populismo ambiental, al cual las y los candidatos se aferran a la hora de buscar apoyo político a través de sus discursos. Es, en gran medida, esto lo que debilita la democracia en Chile, donde tanto el negacionismo como el populismo ambiental fomentan la desinformación y obstaculizan la responsabilidad ética frente a la crisis climática.

El negacionismo puede encontrarse en varios aspectos de la vida social; uno de estos es la postura que cada individuo toma sobre el medioambiente. Este consiste en un posicionamiento o discurso que niega o relativiza, en este caso, la crisis climática, poniendo su existencia en duda a pesar de sus bases científicas, en defensa del supuesto crecimiento económico o mostrando la emergencia como exageración. Abellán-López (2021) explica que el negacionismo se puede ver de manera directa o incluso en el sutil escepticismo y la desinformación; este no siempre tiene que negar la totalidad de la problemática, a veces solo la difumina entre la duda. Esto se puede ver claramente en cómo los agentes políticos y medios de comunicación justifican proyectos o programas dañinos al difundir que no existe tal crisis o se encuentra demasiado lejana para ser tomada en cuenta. Esto se puede ver ejemplificado en el programa de gobierno del ex candidato presidencial Johannes Kaiser, quien busca “el fin de exigencias ideológicas como el “cambio climático”, la “descarbonización” y otros dogmas globalistas” (p. 42), poniendo en duda y delimitando las problemáticas ambientales como meras ideologías.

Por otro lado, el populismo ambiental consiste en un discurso que beneficia de manera política a ciertos candidatos, con mensajes específicos sobre la crisis ambiental o propuestas con bases técnicas débiles e inviables de implementar. Esta postura puede aparecer como promesas de mejoramiento de políticas ambientales o, por el contrario, culpar a los ambientalistas por “detener” el desarrollo/progreso con el objetivo de obtener votos o apoyo político. Heiss (2020) nos menciona que el populismo contemporáneo se basa en contraponer al pueblo y a la élite a través de la emocionalidad más que por argumentos racionales. Es así como el populismo transforma las diferencias sociales y políticas en armas de enfrentamiento moral.

En las redes sociales se puede evidenciar un rol fundamental en la difusión, creación y mantención de mensajes populistas y negacionistas. Los algoritmos que utilizan estas plataformas para segmentar contenido personalizado limitan la obtención de información variada, polarizando nuestras opiniones y deteriorando la totalidad del debate público. Podemos notar que la prensa escrita en Chile banaliza la crisis socioambiental y reproduce constantemente estos mensajes que refuerzan prejuicios, especialmente en periodos electorales como el que nos encontramos actualmente. Es en estos instantes de mayor exposición mediática donde plataformas como TikTok o Instagram sirven como medios ilustrativos de cómo se viraliza contenido ambiental simplificado o, por el contrario, alarmista.

De igual forma, debemos entender que no toda crítica al ambientalismo se da de la mano con el negacionismo. Parte de este rechazo social deriva de una poca o mala confianza en las instituciones,

referentes científicos y agentes políticos. Existe un constante sentido de imposición que dificulta el pensamiento crítico y el posicionamiento personal sobre problemáticas como esta, además de la creciente ignorancia, falta de pragmatismo y excesivo idealismo que pueden interponerse. El problema no es solo el negacionismo por sí solo, sino todo el contexto que lo amplifica, sostiene y le da credibilidad.

Es a partir de esto que podemos entender que la manipulación de la crisis climática con fines políticos va de la mano con el negacionismo y el populismo ambiental. En estas situaciones son extremadamente dañinas las consecuencias: desinformación, polarización y la gran pérdida de la confianza democrática ponen en riesgo no solo al medioambiente, sino también a la totalidad del funcionamiento de nuestro sistema social. Es por esto que debemos destacar la importancia de contar con instituciones inclusivas y, a su vez, considerar que la pérdida de confianza en estos elementos conformantes de nuestra sociedad debilita la capacidad de acción de los Estados, justo en los periodos en que son más necesitados. En una democracia posiblemente frágil, negar el acceso a información de calidad y, por lo tanto, de acción fundamentada, no solo es irresponsable, sino profundamente antidemocrático.

Referencias:

– Abellán López, M. Á. (2019). El cambio climático: negacionismo, escepticismo y desinformación. Obtenido de: https://doi.org/10.25058/20112742.n37.13.

– Heiss, C. (2020). Populismo y desafíos de la representación política en las democracias contemporáneas. Revista de Sociología. 35. 30-41. Doi: 10.5354/0719-529X.2020.58646.

– Programa de gobierno de Johannes Kaiser (2025).