Académicos IDS realizan trabajo etnográfico sobre tecnologías campesinas en la Araucanía Andina
Los académicos Manuel Tironi, del Instituto de Sociología y del Instituto para el Desarrollo Sustentable UC, IDS, y Nicole Cristi, de la Escuela de Diseño y del Instituto para el Desarrollo Sustentable, llevaron a cabo un Trabajo de Campo sobre tecnologías campesinas, en el marco de su proyecto Fondo Semilla IDS “Tecnologías campesinas: inventario de prácticas y técnicas para el cuidado de animales en la Araucanía Andina”.
La actividad consistió en jornadas de trabajo de campo etnográfico en distintas localidades de Curarrehue, donde los investigadores compartieron con una huertera del sector de Añihuarraqui, una pastora de Maite Alto y un campesino de Reigolil, quien les mostró sus prácticas de recolección de piñones.
Más allá del objeto: tecnologías como sistemas de relaciones
Según relatan los académicos, si bien el objetivo inicial era observar herramientas e instrumentos en su uso cotidiano, el trabajo en terreno reveló que estos objetos son la puerta de entrada a sistemas mucho más amplios de prácticas, afectos y relaciones.
“Rápidamente aprendimos que esas herramientas son la entrada a sistemas de prácticas, afectos y relaciones mucho más complejos que son difíciles de contener en un objeto aislado“, señalan Tironi y Cristi. Los cercos, agregan, son un buen ejemplo: “son una ‘tecnología’ fundamental para la vida campesina, pero son inentendibles en sí mismos: hay que entenderlos como parte de una constelación tecnológica mucho más embrollada y heterogénea donde también participan motosierras, bueyes y varias herramientas más, las relaciones con los vecinos, el tipo de rebaño y la distribución topográfica, entre otros elementos”.
Uno de los principales aprendizajes del equipo fue constatar que estas herramientas sostienen lógicas distintas a la noción tradicional de tecnología. “Son aparatos y sistemas que buscan más el cuidado y la permanencia —de rebaños, huertas y de la vida en general— que la acumulación y la producción en un sentido estricto”, explican los investigadores, agregando que “de cierta manera, son herramientas que no calzan del todo con el imaginario capitalista que muchas veces trae consigo la idea hegemónica de ‘tecnología'”.
Para Tironi y Cristi, estas herramientas “no solo ‘solucionan problemas’, una idea muy lineal y funcional, sino que ayudan a establecer los tiempos propios de la vida campesina —los tiempos de espera y de conexión pasado-presente-futuro tan fundamentales en el campo—, así como a crear una espacialidad extendida donde la herramienta y su objeto de intervención establecen una relación mucho más ecológica”.



Un puente entre el mundo campesino y la academia
Para los académicos, este tipo de actividades permite que la academia funcione como un conector entre mundos que muchas veces no han dialogado entre sí. “La academia tiene la posibilidad de funcionar como un conector entre distintos mundos, creando diálogos entre actores que a lo mejor se conocen poco o que no han establecido intercambios de visiones, ideas y saberes”, afirman.
En esa línea, destacan que experiencias como esta “sirven para articular un espacio de retroalimentación donde el sistema formal-técnico —por ejemplo agencias gubernamentales y de política pública— pueden conocer cómo el mundo campesino hace y utiliza la idea de ‘tecnología’ y, ojalá, aprender de estas prácticas para avanzar hacia una sustentabilidad que sea más profunda y transformadora”.
El proyecto se enmarca en la línea de investigación interdisciplinaria que el IDS impulsa a través de su Fondo Semilla, una iniciativa que impulsa investigación colaborativa orientada al desarrollo sustentable en Chile, con el propósito de conectar la academia con las realidades socioecológicas y territoriales del país a través de conocimiento situado y de impacto local.