Paula de Solminihac trabaja en metodologías participativas para habitar el territorio desde el cuerpo y la comunidad

22 de June 2026

La académica de la Escuela de Arte UC y del Instituto para el Desarrollo Sustentable, IDS, Paula de Solminihac lleva adelante, en colaboración Nube Lab, una línea de trabajo que busca generar nuevas formas de producir y compartir conocimiento en y desde el territorio.

A través de talleres, trabajos de campo y residencias artísticas, esta propuesta metodológica apuesta por la experiencia corporal, el intercambio intergeneracional y la creación colectiva como condiciones necesarias para que emerja algo que no podría generarse de otra manera.

Cuatro principios, un mismo espíritu

Lo que la académica y Nube Lab están construyendo no es aún un método cerrado, sino una propuesta en exploración activa. Su premisa central es integrar diversas formas de vida para compartir conocimientos y hacer comunidad. De ese principio se desprenden cuatro orientaciones que guían el diseño de cada encuentro.

La primera es la intergeneracionalidad: reunir deliberadamente a personas de distintas generaciones, reconociendo que cada una porta formas de conocer que las otras no tienen o han perdido. La segunda es la indagación corporeizada, que entiende el cuerpo no como un medio de comunicación sino como el lugar donde el conocimiento ocurre. La tercera es la asociación libre, que crea condiciones para que emerja lo inesperado, aquello que nadie planeaba compartir. Y la cuarta es una actitud hacia lo desconocido que recupera algo propio de la infancia: el arrojo, la disposición a entrar en algo sin necesitar dominarlo de antemano.

Todos los encuentros articulan tres momentos: una experiencia corporal en el territorio, una conversación situada con personas de distintas edades y saberes, y una instancia de creación colectiva.

El Humedal El Batro: un ecosistema urbano inesperado

Una de las primeras aplicaciones de esta metodología fue un taller realizado en el Humedal El Batro, un ecosistema urbano escondido en un antiguo condominio que aparece casi como una sorpresa al descender unos metros desde la ciudad. Este taller fue realizado como parte del proceso que lleva a Nube Lab a El Quisco de cara al Festival Nube Isla Negra, programado para esta primavera. La caminata previa al taller fue, según De Solminihac, clave para establecer una complicidad entre el grupo: el olor a boldo y humedad, el sonido del suelo, el recorrido guiado por las mismas personas del lugar crearon un contexto sensorial compartido que cambió la disposición de los participantes.

El trabajo con arcilla fue otro elemento central. Hacer algo con las manos mientras se conversa tiene un efecto que, en palabras de la académica, “es difícil de explicar pero fácil de observar”: las personas hablan diferente, se relajan, dicen cosas que probablemente no dirían en una ronda de preguntas y respuestas. Cuando les preguntaron a qué jugaban de niños, las respuestas aparecieron con una facilidad, tanto en la memoria como en las manos. Trepar árboles, hacer fogatas, bañarse en pozas: experiencias corporales en el espacio público que son, también, una forma de saber ecológico.

Hacia el río Loa: La Carpa de la Medusa

El siguiente paso de este trabajo es un viaje de exploración a la Estación Loa, en el punto exacto donde el río Loa se encuentra con el océano Pacífico, gracias al Concurso de Residencias de Creación y Descubrimiento UC 2026, iniciativa que apoya procesos de creación e investigación en los territorios de la Red de Centros y Estaciones Regionales UC (RCER UC). La expedición es parte del proyecto artístico La Carpa de la Medusa, que De Solminihac desarrolla como proyecto de creación.

La residencia contempla tres líneas de acción: un taller con estudiantes de primaria en la Escuela O’Higgins para construir colectivamente una versión de la carpa; una apertura vespertina a la comunidad adulta para conversar sobre memorias del mar y cambios en el borde costero; y un trabajo de observación y escucha en la desembocadura junto a investigadores y personas vinculadas a la Estación Loa.

Lo que De Solminihac busca no es una “colaboración de suma” —arte más ciencia más comunidad— sino una conversación real donde cada parte tenga algo genuino que ganar. Una memoria viva de cómo las comunidades costeras del Pacífico comprenden y habitan su entorno.

Estos proyectos reflejan el espíritu que orienta al Instituto para el Desarrollo Sustentable: la convicción de que abordar los desafíos socioambientales del presente requiere salir del aula, dialogar con el territorio y construir conocimiento junto a las comunidades que lo habitan. El trabajo de Paula de Solminihac con Nube Lab es un ejemplo concreto de cómo la investigación interdisciplinaria puede abrirse a otras formas de saber —el conocimiento ecológico encarnado en la memoria de un vecino, en el juego de un niño, en el gesto de amasar arcilla frente a un humedal— y encontrar ahí no un complemento anecdótico, sino una fuente legítima de comprensión del mundo.