Del residuo al renacimiento: los sorprendentes viajes del bagazo la historia que dormía en el residuo de cerveza

23 de July 2026

Por cada litro de cerveza que se sirve, quedan cerca de 200 gramos de bagazo: una masa fibrosa, tibia y dorada, rica en proteínas, vitaminas y minerales, que representa el 85% de los residuos de la industria cervecera. Durante mucho tiempo, fue solo eso: un residuo. Hoy es otra cosa: un material de arte, educación y valorización.

María Cristina Ravanal, académica de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales y del Instituto para el Desarrollo Sustentable (IDS), ha dedicado años de investigación al bagazo, trabajando desde la ciencia básica —plasmada en datos y publicaciones científicas— hasta la ciencia aplicada, con la generación de prototipos. Su mirada siempre ha estado guiada por una pregunta central: ¿qué biomolécula extraer del bagazo para valorizarlo?

Sin embargo, había una interrogante que nunca se había planteado hasta ese minuto: ¿qué ocurriría si, además de analizarlo, se dejara que el bagazo se expresara por sí mismo?

La respuesta llegó de la mano de Paula de Solminihac, académica de la Facultad de Arte y también integrante del IDS. A través del Fondo Semilla de Investigación del Instituto para el Desarrollo Sustentable, adjudicado en septiembre de 2025, se abrió un espacio único: el lugar donde años de evidencia científica se transformaron, por primera vez, en una experiencia visual, educativa y colectiva.

Este cruce entre ciencia y arte marca un hito en la valorización del bagazo, mostrando cómo la investigación interdisciplinaria puede trascender los laboratorios y convertirse en un lenguaje compartido que invita a reflexionar, aprender y crear comunidad.

De ese encuentro entre el laboratorio y el taller nació “Del residuo al renacimiento: los sorprendentes viajes del bagazo”, un proyecto que combina investigación, visualización y participación juvenil para devolverle al bagazo lo que el descarte le había quitado: visibilidad y valor. La iniciativa dialoga transversalmente con las tres líneas del Fondo Semilla: la valorización de residuos y la innovación sostenible (Línea 2), los cambios culturales en torno al consumo (Línea 3), y la integración de saberes tradicionales y ecológicos (Línea 1).

Tres productos, un mismo propósito

El equipo desarrolló su trabajo en tres etapas a lo largo de diez meses:

Investigación y memoria histórica: A partir de entrevistas con actores clave de la industria —entre ellos representantes de InFood Protein, Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC y R-FOOD—, se construyó una infografía histórica que rescata la memoria del bagazo y sus posibles usos.

Experimentación colectiva: Se realizaron dos talleres de prototipado que invitaron a explorar el material de forma sensorial y colaborativa: uno abierto a la comunidad en el Taller Abierto de Nube Lab, y otro con estudiantes de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC.

Difusión audiovisual: El proceso completo quedó registrado en una pieza audiovisual educativa que integra la historia del bagazo, sus derivados y sus usos. Quedó disponible en YouTube, con el objetivo de llegar a comunidades escolares, organizaciones ambientales y tomadores de decisiones.

Proyecciones: de la investigación a la sala de clases

El proyecto no se cierra en sus resultados inmediatos. La experiencia abrió nuevas preguntas vinculadas al aprovechamiento de residuos agroindustriales como el bagazo en aplicaciones educativas y de diseño, así como líneas de trabajo sobre metodologías participativas para vincular comunidades escolares con la economía circular. En particular, el equipo identificó un interés creciente en el área de los biocombustibles y en el estudio de los bagazos, especialmente en un momento marcado por la crisis energética y ambiental.

Como parte de su continuidad, se generó un programa para un curso optativo en la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales, titulado Residuos Sólidos y Biomateriales, cuya implementación está planificada para los próximos años.

Además, la experiencia entregó insumos a Nube Lab y proyectó su dimensión educativa hacia el 4° Festival Nube, a realizarse en noviembre en Santiago, donde se presentarán los productos del proyecto y se realizarán nuevos talleres.

Los Fondos Semilla de Investigación reflejan el compromiso del Instituto con la generación de conocimiento innovador y colaborativo que impulse transformaciones significativas en diversas áreas del saber. En los próximos meses, los equipos de trabajo continuarán desarrollando sus proyectos, generando resultados que no solo enriquecerán el campo académico, sino que también tendrán un impacto real en las comunidades y en la construcción de una sociedad más sustentable y justa que integran investigación, participación y cultura socioambiental regenerativa.

Material generado en el proyecto:

Video”Del residuo al renacimiento: los sorprendentes viajes del bagazo cervecero”

Infografía: Bagazo cervecero: Residuo…¿o biomasa del futuro?