Cuatro académicos del IDS se adjudican proyectos Avanza UC
Mónica Antilén, María Cristina Ravanal, Jonathan Barton y Claudia Pabon, académicos del Instituto para el Desarrollo Sustentable (IDS), se adjudicaron proyectos en el concurso Avanza UC 2025, una convocatoria inédita de la Pontificia Universidad Católica que busca dinamizar el ecosistema de investigación y creación de la Universidad, fortaleciendo el desarrollo de nuevo conocimiento con impacto académico y social.
En total, Avanza UC 2025 adjudicó 113 proyectos —equivalentes al 34% de las postulaciones— con financiamiento de hasta $35 millones por iniciativa y una duración de un año. Los proyectos comenzarán el 12 de marzo de 2026 y se extenderán hasta marzo de 2027, con el acompañamiento de la Dirección de Investigación en los procesos éticos y de seguridad.
Proyectos adjudicados:
Los proyectos liderados por académicos y académicas del IDS abordan desafíos clave para el desarrollo sustentable desde distintas disciplinas, articulando ciencia, tecnología y enfoque territorial.
Regenerando suelos salinos: Soluciones urbanas con biofertilizantes, energía solar y agua niebla
Mónica Antilén: Facultad de Química y Farmacia e Instituto para el Desarrollo Sustentable María Cristina Ravanal: Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales e Instituto para el Desarrollo Sustentable
En Chile, la relación entre suelo y clima es particularmente crítica debido a su diversidad edafoclimática. El cambio climático ha intensificado las variaciones de temperatura y precipitaciones, afectando la estructura, fertilidad y capacidad de retención hídrica de los suelos. En la zona centro-norte del país, estos procesos se expresan en fenómenos como desertificación, salinización y pérdida de materia orgánica, comprometiendo la productividad agrícola y la seguridad alimentaria.
El proyecto se centra en los suelos salinos del norte de Chile, clasificados como Aridisoles, caracterizados por alta salinidad, baja materia orgánica y textura arenosa, lo que demanda soluciones regenerativas innovadoras. Una de ellas es el uso de biodigestores urbanos, sistemas que transforman residuos orgánicos en biogás y biofertilizantes, en coherencia con los principios de la economía circular.
Como caso de estudio, se utilizará el biodigestor del Mercado Urbano Tobalaba (MUT), gestionado por la empresa Schwager, que procesa los residuos de locales gastronómicos. Los biofertilizantes generados serán evaluados en la Estación Atacama UC, analizando su impacto en la recuperación de suelos degradados, así como sus efectos sociales, ambientales y económicos. En este contexto, el proyecto integra además el uso de agua de niebla, captada pasivamente como fuente hídrica alternativa para riego, y energía solar, permitiendo un sistema con autonomía energética y bajo impacto ambiental.
El objetivo es restaurar la capacidad productiva del suelo sin comprometer el equilibrio ecológico, contribuyendo a la regeneración territorial y al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los resultados permitirán validar un modelo integral y escalable que transforma residuos gastronómicos urbanos en biofertilizantes aplicables a suelos degradados, con potencial de replicabilidad a nivel nacional.
El proyecto propone que aquello que antes se desechaba se convierta en un recurso capaz de devolver fertilidad y vida a suelos dañados. Para las investigadoras, la motivación surge de la urgencia de enfrentar el cambio climático desde la base de los sistemas productivos: el suelo. “La degradación de los territorios afecta directamente la seguridad alimentaria y la resiliencia de las comunidades. Queremos aportar soluciones que integren ciencia y sostenibilidad para recuperar estos espacios”, señalan.
El impacto esperado incluye el fortalecimiento de la agricultura en zonas áridas, el aumento de la productividad y resiliencia de los suelos y el apoyo a comunidades rurales, con especial énfasis en el rol de las mujeres en la agricultura.


Future geographies of the ev battery recycling market: Global production networks, circular economy and the role of Chile
Jonathan Barton, Instituto de Geografía e Instituto para el Desarrollo Sustentable
El crecimiento de los vehículos eléctricos desde el año 2000 ha contribuido significativamente a la reducción de emisiones en el transporte. Sin embargo, persiste un desafío clave: el reciclaje de las baterías al final de su vida útil. Tal como ocurrió con las baterías de plomo-ácido, será necesaria una nueva infraestructura especializada para su reutilización, reciclaje y recuperación de valor. Se estima que este mercado crecerá desde USD 560 millones a USD 2.300 millones en 2032.
En el marco de la economía circular, las transiciones energéticas sustentables y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 7, 12 y 13), el proyecto analiza las geografías actuales y futuras del reciclaje de baterías de litio-ion, abordando las tendencias globales y los impactos locales entre 2000 y 2025, así como los escenarios posibles hacia 2050, con especial énfasis en el caso chileno.
Si bien actualmente existe un fuerte interés en la extracción de litio para la fabricación de baterías, el proyecto pone el foco en un ámbito emergente: el ciclo de vida completo de las baterías, incluyendo su reutilización como sistemas de almacenamiento energético de emergencia o de baja demanda, así como los procesos y localización de centros de acopio y desmantelamiento, tanto a nivel nacional como internacional.
La investigación utiliza una metodología mixta, que incluye el uso del marco de Redes Globales de Producción (GPN) para mapear actores, tecnologías, flujos de valor e instrumentos regulatorios; un análisis comparativo de políticas y prácticas de fin de vida útil en Noruega y Alemania; entrevistas semiestructuradas con informantes clave en Chile para desarrollar un análisis prospectivo hacia 2040, basado en escenarios alternativos.
La motivación del proyecto surge de la participación del investigador, desde 2023, en una red internacional de académicos dedicada al estudio de las baterías de vehículos eléctricos y los procesos de globalización asociados a su producción y uso. Este trabajo colaborativo ha abordado los distintos componentes de las baterías, el origen de sus insumos —como Chile y la República Democrática del Congo— y su ciclo de vida completo, e incluye reuniones realizadas en Beijing, Copenhague y Santiago.
El principal desafío que aborda esta investigación es contribuir a la definición de lineamientos de política pública para el reuso y reciclaje de baterías de automóviles y buses eléctricos, incorporando experiencias internacionales comparadas —especialmente de Noruega y Alemania— y evaluando sus potenciales impactos, tanto positivos como negativos, en las distintas regiones de Chile.
Las contribuciones del proyecto apuntan tanto a la literatura académica sobre economía circular y transiciones hacia la sostenibilidad, como al fortalecimiento de las estrategias chilenas en litio y electromovilidad. El impacto esperado incluye el apoyo al diseño de políticas públicas, la identificación de posibles centros regionales de acopio y desmantelamiento, y la exploración de usos secundarios de baterías EV para mejorar la continuidad del acceso a energía, especialmente en zonas rurales.
En cuanto a su proyección futura, Barton señala que, “la idea es, a través de esta colaboración con colegas en la UCN, Munich y Bergen, desarrollar un proyecto mayor con aplicaciones claras en infraestructuras inter-regionales y locales para el reciclaje y reuso de baterias EV en Chile, con financiamiento de la Unión Europea o ITL, y/o un FONDEF o FIC-R”.


Escalando la regeneración desde Chile: Integración y ampliación de la plataforma BART para el diseño y escalamiento de modelos de negocio regenerativos
Claudia Pabon, Facultad de Economía y Administración e Instituto para el Desarrollo Sustentable
El proyecto tiene como objetivo adaptar, desarrollar y validar un módulo económico dentro de la plataforma digital BART, integrando indicadores ecológicos y de negocio en predios ganaderos. Su principal innovación radica en que no se limita a medir impactos ambientales —como suelo, vegetación o biodiversidad—, sino que los vincula directamente con variables económicas como costos, productividad, márgenes y escenarios financieros. De este modo, la plataforma permite demostrar, con datos empíricos, cómo la regeneración ecológica puede traducirse en mayor resiliencia y sostenibilidad económica.
En ese sentido, el proyecto resulta relevante porque avanza desde una medición aislada de impactos hacia una mirada sistémica, alineada con los principios de la economía circular y regenerativa.
La motivación de la investigadora surge de una brecha identificada tanto en la investigación como en el trabajo en terreno: si bien existen experiencias exitosas de ganadería regenerativa, aún falta evidencia sistematizada que integre de manera consistente sus beneficios ecológicos y económicos. “Muchos productores toman decisiones en contextos de alta incertidumbre y con información fragmentada. Este proyecto busca ofrecer una herramienta que apoye decisiones informadas y facilite el escalamiento de prácticas regenerativas”, explica Pabon.
Al adaptar esta herramienta al contexto chileno, el proyecto busca conectar datos ecológicos, productivos y económicos en una sola plataforma, apoyando la toma de decisiones y permitiendo evaluar la viabilidad real de estos modelos productivos en el país.
En términos de impacto, a nivel académico la iniciativa fortalecerá la evidencia empírica sobre modelos productivos regenerativos, aportando datos integrados que pueden informar investigación, docencia y el diseño de políticas públicas, además de generar publicaciones científicas y casos de estudio con proyección internacional. En los territorios, el impacto es concreto: entregar a productores, asesores y técnicos una herramienta práctica que facilite la gestión, reduzca la incertidumbre y apoye decisiones de transición productiva. Esto puede contribuir a mejorar la resiliencia económica de los predios, fortalecer capacidades locales y apoyar procesos de adaptación al cambio climático.
En cuanto a su proyección, el proyecto está concebido como una fase inicial que siente las bases para un escalamiento nacional e internacional. La plataforma es modular y replicable, lo que permite adaptarla a distintos territorios, sistemas productivos y marcos de política pública. A futuro, se espera escalar la iniciativa mediante fondos de innovación aplicada, como FONDEF, y contribuir al diseño de instrumentos públicos orientados a la sostenibilidad agropecuaria. “Más allá de su ejecución, el aporte central es demostrar que es posible operacionalizar la sostenibilidad, conectando ciencia, tecnología y decisiones económicas reales, algo clave para consolidar los modelos de negocio regenerativos”, concluye la académica.


La adjudicación de estos proyectos Avanza UC 2025 refuerza el rol del Instituto para el Desarrollo Sustentable como un espacio clave para la investigación orientada a la sostenibilidad, la regeneración y la economía circular. Para el IDS, este logro refleja la capacidad de sus académicos para articular ciencia, tecnología y enfoque territorial, aportando soluciones concretas a desafíos como el cambio climático, la degradación de suelos, la transición energética y la resiliencia de los sistemas productivos, en coherencia con el compromiso de la Universidad con el desarrollo sustentable del país.