Claudio Santander expone sobre ética de poblaciones y sustentabilidad intergeneracional en coloquio de la UAH
El académico de la Facultad de Filosofía y del Instituto para el Desarrollo Sustentable UC participó como expositor en la tercera sesión del Coloquio del Grupo de Estudios en Ética Teórica y Aplicada de la Universidad Alberto Hurtado, donde presentó una investigación en desarrollo sobre fragilidad, estructura poblacional y ética de poblaciones futuras.
El pasado miércoles 17 de junio se realizó, en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Alberto Hurtado (UAH), la tercera sesión del Coloquio del Grupo de Estudios en Ética Teórica y Aplicada. En la ocasión, Claudio Santander presentó la charla “¿Cuánto importa la cantidad de personas? Fragilidad, estructuras y ética de poblaciones”, basada en un artículo académico que se encuentra actualmente en preparación.
La exposición abordó uno de los problemas centrales de la ética de poblaciones, campo marcado por los trabajos de Derek Parfit y Gustav Arrhenius: qué le debemos, como generación presente, a las personas que aún no existen. Santander explicó que las decisiones que tomamos hoy, en materias como cambio climático, endeudamiento, matriz energética o biodiversidad, determinan qué tipo de poblaciones futuras existirán, lo que abre preguntas metafísicas, de identidad y de justicia intergeneracional.
En su presentación, Santander propuso lo que denomina una “tesis de la sensibilidad a la estructura”: a diferencia de la discusión contemporánea, que trata a las poblaciones como conjuntos de individuos intercambiables definidos únicamente por su nivel de bienestar agregado, su propuesta incorpora la forma en que esa población está organizada. A través de la comparación entre dos poblaciones hipotéticas con el mismo número de personas y el mismo bienestar total , un “archipiélago” modular y diverso, y una “metrópolis” homogénea y totalmente integrada, planteó que la estructura poblacional determina su fragilidad o robustez frente a perturbaciones, y que esta dimensión debería incorporarse a la evaluación axiológica de los distintos futuros posibles. Entre las implicancias de esta propuesta, señaló que permite evitar la denominada “conclusión repugnante” de Parfit, aunque genera a su vez lo que llamó una “conclusión elitista”, que el propio investigador reconoce como un desafío a resolver.


El valor del diálogo entre disciplinas
Consultado sobre el aporte del diálogo interdisciplinario entre economía, filosofía y axiología de poblaciones, Santander explicó que los desafíos del bienestar futuro son “complejos, multidimensionales, difíciles en suma” y no se dejan capturar por una sola disciplina. A su juicio, la economía aporta herramientas para pensar normativamente la asignación de recursos y el trato del futuro, por ejemplo, mediante las tasas de descuento, pero esas herramientas presuponen juicios de valor que la propia disciplina no puede fundamentar. Ahí es donde entran la axiología de poblaciones, que hace explícitas esas valoraciones, y la filosofía moral, que las examina. “El valor del diálogo está en no dejar que los supuestos normativos viajen de contrabando dentro de los modelos que determinan parte importante de la dirección que toman las demandas de la sustentabilidad”, afirmó, agregando que poner esos supuestos sobre la mesa permite que las decisiones sobre sustentabilidad sean más discutibles públicamente.
Sobre los debates que le resultaron más relevantes en la instancia, el académico destacó las tensiones en torno a cómo evaluar poblaciones futuras: el problema de la agregación de bienestar, la pregunta por umbrales de suficiencia frente a lógicas maximizadoras, y el estatus del futuro en las decisiones presentes. Aunque reconoció que estas discusiones pueden parecer abstractas, subrayó que resultan necesarias porque “indagan los supuestos mismos de nuestros aparatos conceptuales, de nuestras racionalidades, y de nuestros prejuicios y compromisos valorativos”. Detrás de discusiones aparentemente técnicas, señaló, hay desacuerdos morales de fondo sobre qué les debemos a quienes aún no existen.


Comunidad, traducción y política pública
Para Santander, este tipo de seminarios cumple un rol clave en fortalecer la colaboración entre disciplinas y universidades, al reunir a investigadores que trabajan en cuestiones prácticas y aplicadas desde distintos lenguajes. “Cuando los filósofos y cientistas sociales trabajan por separado, corren el riesgo de hablar de lo mismo con lenguajes que no se tocan; un seminario así obliga a traducir, y en esa traducción aparecen tanto los malentendidos como los puntos de encuentro genuinos”, explicó.
Finalmente, el académico vinculó esta discusión con el trabajo del IDS en sustentabilidad y políticas públicas. La sustentabilidad, afirmó, es en gran medida una cuestión intergeneracional, sobre cómo deben distribuirse en el tiempo distintos bienes: qué transiciones son justas, para quién y a costa de qué. En ese sentido, planteó que la axiología de poblaciones y la ética intergeneracional le entregan al Instituto un marco para preguntar no solo si una política es eficiente o ambientalmente restaurativa, sino también si es justa con las generaciones futuras y con los territorios que hoy cargan con los costos de la transición.
Con esta participación, el IDS reafirma su apuesta por el diálogo entre disciplinas como motor de una reflexión sustentable más robusta. La presentación de Claudio Santander se suma a una serie de instancias en que académicos del Instituto llevan las discusiones de frontera de sus respectivos campos a espacios de conversación interuniversitaria, fortaleciendo así los vínculos entre la investigación en ética, políticas públicas y sustentabilidad que caracterizan el trabajo del Instituto.